La pesca lo había aburrido. Llevaba varias horas al costado del lago del dique El Cadillal y necesitaba despejar la mente. Por eso se alejó de sus compañeros. "Me voy a dar una vuelta", les dijo, y comenzó a internarse por los senderos de la sierra de Medinas.
Las horas pasaban, y el pescador no regresaba. Sus compañeros le gritaron, lo buscaron, pero no aparecía. El miedo se apoderó de los policías que luego salieron a buscarlo, temiendo lo peor. Una guardaparques que hacía trekking por la zona lo encontró, 25 horas después de que desapareciera.
Luis Ruiz Romano, de 65 años, es el pescador protagonista de esta historia. Se apartó de su grupo a las 18 del sábado, y cuando se hizo de noche, sus compañeros se preocuparon al no verlo nuevamente.
Más tarde realizaron la denuncia en la comisaría de Tafí Viejo, ya que allí viven los pescadores. A la 1 del domingo comenzó un rastrillaje por toda la zona, comandada por el jefe de la Policía Lacustre, Mario Herrera, y Dante Santillán, Servando Burgos y José Centeno, de la Regional Norte.
A pie y en botes recorrieron la zona sin éxito. Luego se sumaron buzos, suponiendo que podría haberse caído al agua, y también se usaron ganchos con los que suelen buscarse cuerpos en zonas de difícil acceso. El operativo se extendió durante todo el domingo.
A las 19, María Dolores Albornoz llamó al 101 y les contó que se había cruzado con un hombre de similares características al que buscaban, cuando caminaba por la sierra. Albornoz se había enterado luego que terminó su travesía de la búsqueda, y les indicó a los policías el lugar exacto donde lo había visto por última vez.
El pescador estaba allí, tenía algunas lesiones leves y estaba deshidratado, pero fuera de peligro. Apenas vio a la Policía Lacustre, preguntó: "¿Tienen un cigarrillo?"... Como estaba en una zona pantanosa, lo cargaron en los hombros y lo llevaron casi dos kilómetros. "Tuvo suerte, porque se le apareció un ángel", dijo el oficial Herrera.